los pies permacen inmóviles. la humedad del pasto, las hormigas,
el brazo entumido, permanece en su posición, detiene la cabeza.
los ojos secos.
los labios secos
las manos sudadas
aquí no pasa nada
el baño público está cerrado y hay resto de orines en la puerta y el piso, un hombre un simple mortal más camina a duros pasos con la tercera pierna metálica. una perro observa sentado junto a un árbol
y en un pasillo unos niños aplican agua fría a la cabeza de otro niño que cayó de la bicicleta, el señor vendedulces les pregunta cómo está, los niños asustados dicen, no sabemos.
bajo la chamarra el paquete arrugado de cigarros. pasea una vez más por el parque, angustiada, desorbitada. saca un plano cigarro y lo pone entre sus labios
fuma, fuma fuma humo humo calor.
sólo eso resta después de confundir actitudes palabras nombres situaciones y eso que no hay cervezas ni vino en su historia, tan sólo la gastada idea de cambiar constantemente sin saber exactamente en qué, espacio tiempo voces, quizá.
aquí pasan las cosas con la lentitud de la neblina cayendo, aquí pasan las cosas con la morosidad de un párpado que se abre relajado.
¿sabrá qué hacer? no, no lo sabe pero desacansará hasta saberlo, no dejará de intetar vivir o definitivamente volar una mañana con los ojos hinchados
y los labios secos.
aquí la neblina cubre otras densidades.
botella de vino arrojada a al pasto.
jueves, diciembre 23
viernes, diciembre 3
jueves, septiembre 23
a miles de años luz
la casa está oscura
sus ojos son negros, le escurre cera por las mejillas, alguna extraña formación está tomando altura sobre la almohada. los sueños los viejos sueños ¿dónde quedaron?
le digo: crecimos fragiles, cavernosos, instintivos, bestiales, cubiertos por una gruesa costra de gruñidos, guturales guitarras y palabras sanguíneas.
vuelvo a mirar sus ojos, negativos luminosos
eléctricas descargas en la memoria
fugitivos sin sueño, me lanzan a un deshuesadero
donde mi cerebro puede quedarse entonces sí,
años luz en plena oscuridad.
fcr
la casa está oscura
sus ojos son negros, le escurre cera por las mejillas, alguna extraña formación está tomando altura sobre la almohada. los sueños los viejos sueños ¿dónde quedaron?
le digo: crecimos fragiles, cavernosos, instintivos, bestiales, cubiertos por una gruesa costra de gruñidos, guturales guitarras y palabras sanguíneas.
vuelvo a mirar sus ojos, negativos luminosos
eléctricas descargas en la memoria
fugitivos sin sueño, me lanzan a un deshuesadero
donde mi cerebro puede quedarse entonces sí,
años luz en plena oscuridad.
fcr
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