jueves, diciembre 23

los pies permacen inmóviles. la humedad del pasto, las hormigas,
el brazo entumido, permanece en su posición, detiene la cabeza.
los ojos secos.
los labios secos
las manos sudadas

aquí no pasa nada

el baño público está cerrado y hay resto de orines en la puerta y el piso, un hombre un simple mortal más camina a duros pasos con la tercera pierna metálica. una perro observa sentado junto a un árbol
y en un pasillo unos niños aplican agua fría a la cabeza de otro niño que cayó de la bicicleta, el señor vendedulces les pregunta cómo está, los niños asustados dicen, no sabemos.

bajo la chamarra el paquete arrugado de cigarros. pasea una vez más por el parque, angustiada, desorbitada. saca un plano cigarro y lo pone entre sus labios
fuma, fuma fuma humo humo calor.
sólo eso resta después de confundir actitudes palabras nombres situaciones y eso que no hay cervezas ni vino en su historia, tan sólo la gastada idea de cambiar constantemente sin saber exactamente en qué, espacio tiempo voces, quizá.
aquí pasan las cosas con la lentitud de la neblina cayendo, aquí pasan las cosas con la morosidad de un párpado que se abre relajado.
¿sabrá qué hacer? no, no lo sabe pero desacansará hasta saberlo, no dejará de intetar vivir o definitivamente volar una mañana con los ojos hinchados
y los labios secos.

aquí la neblina cubre otras densidades.

botella de vino arrojada a al pasto.

viernes, diciembre 3

ya la voz
o el silencio
que triste la mirada
que malos días pasa

sabiendo
que este norte
es pecho bronco

jueves, septiembre 23

quema

los colchones se queman
las manos queman
los ojos queman
los rumiantes queman
las palabras queman
todo arde
los cables estallan

nublada noche
arde en flamas azules
de tanto quemar cielo
fcr
a miles de años luz

la casa está oscura

sus ojos son negros, le escurre cera por las mejillas, alguna extraña formación está tomando altura sobre la almohada. los sueños los viejos sueños ¿dónde quedaron?
le digo: crecimos fragiles, cavernosos, instintivos, bestiales, cubiertos por una gruesa costra de gruñidos, guturales guitarras y palabras sanguíneas.

vuelvo a mirar sus ojos, negativos luminosos
eléctricas descargas en la memoria

fugitivos sin sueño, me lanzan a un deshuesadero
donde mi cerebro puede quedarse entonces sí,
años luz en plena oscuridad.
fcr

jueves, julio 8

descalabro

as velas
las ve

esa luz que se transforma

la estadia de la electricidad en nuestros cuerpos
sin poder conectarnos
a los cables para pasarles corriente

como sudar sin sufrir cortos