La calle. Dolor de cabeza. Llanto.
No puedo comprender este transtorno que golpea mi vida. La sien, las sienes punzantes.
Recuerdo claramente el comienzo. Yo era una mujer con alas, planeando sobre las carreteras marinas, por encima de los bosques, hasta avanzar sobre la selva y los cañones. Aterricé y repentinamente me encontré con un arnés invisible que sujeta mis alas al volar. Globo de helio, diente de león...
No me funciona el cerebro y la coordinación de mis manos es una locura, ni se digan los pies cada uno camina cuando le da la gana y para el lado que quiere. Soy más que un desastre la casa en ruinas de un enorme barrio de vencidos y aguilas tuertas, donde la basura esconde su mugrosa grasa, y los olvidados no son estrelllas de cine.
La gente camina a mi lado. Lo urbano no es una taza de café rápido, lo urbano es beber del vaso desechable con los restos de café rápido, urbano no son los camiones que atraviesan la avenida sino el grito de pendejooooo al que cruza la calle por las franjas amarillas.
Pinches alas, ya para qué las quiero, no las puedo quitar ni usar. Yo era una mujer-viento, una tela voladora entre los vivos. Deambulo, con el ego herido, la ropa enorme.
Yo sería minimalista sino tuviera tantos detalles en mi vida. Sino tuviera la mente saturada de llantas, hojas, empaques vacíos, ideas, vasos, latas, servilletas arrugadas, sucias rejas, bardas rotas.
Un cigarrito. Una estrella y por fin nada prohibido.
sábado, julio 12
domingo, junio 8
Incendios
El robo de la memoria
es la naturaleza indigna de ser arrebatado del presente
cancelar cervezas y partidos de fútbol
autoincinerarse es desaparecer
con la voluntad amarrada a la lengua.
0
Primero, se observan las cortinas
el sofá, la estantería de madera
los ojos dramáticos
y los gritos histéricos.
El combustible
disperso por entre las vertebras imaginarias
fósforo de la voluntad levántate
el fuego espera
para sanarme en cenizas.
0
El calor nublado
El robo de la memoria
es la naturaleza indigna de ser arrebatado del presente
cancelar cervezas y partidos de fútbol
autoincinerarse es desaparecer
con la voluntad amarrada a la lengua.
0
Primero, se observan las cortinas
el sofá, la estantería de madera
los ojos dramáticos
y los gritos histéricos.
El combustible
disperso por entre las vertebras imaginarias
fósforo de la voluntad levántate
el fuego espera
para sanarme en cenizas.
0
El calor nublado
jueves, junio 5
martes, mayo 27
nuevos
Dicen que en la punta de la lengua
que en las manecillas de un reloj
o entre los algodones
crece una naturaleza
propia de la tecnología
una plantita
un mirasol
el resto del mundo
así se crece casi inútil casi sabio
creciendo así n a m á s
con una idea, un sueño
un aleberije al hombro
y el desperdicio en la mesa de la cocina
encendido o apagado
siempre se es nuevo
al instante de ser luz
electricidad
o sencillamente verbo fuera de lugar
ni más pobre ni más rico
namás estirándose como fibra óptica.
Dicen que en la punta de la lengua
que en las manecillas de un reloj
o entre los algodones
crece una naturaleza
propia de la tecnología
una plantita
un mirasol
el resto del mundo
así se crece casi inútil casi sabio
creciendo así n a m á s
con una idea, un sueño
un aleberije al hombro
y el desperdicio en la mesa de la cocina
encendido o apagado
siempre se es nuevo
al instante de ser luz
electricidad
o sencillamente verbo fuera de lugar
ni más pobre ni más rico
namás estirándose como fibra óptica.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)