jueves, julio 9

Cuando una gata se va

La Nina
en su origen de maullido, en su paso ya de 15 años, en su rasguño perpetró la imagen y cariño de ser parte de mí familia.
La Nina se fue, asustada, no se si ya esté en el cielo de los gatos o disfrute de otro boyler y otras croquetas en alguna casa de adopción.

La Nina llegó una tarde en brazos de Paty, un regalo viviente para Daniel y para mí.

Le gustaba subirse al hombro de Daniel mientras hacia la tarea, comer el queso de la pizza al menor descuido del dueño.
Jugar con pelotas de todo tipo, atrapar pájaros y ratones, poner en paz a perros abusivos, y asilar en su canasta caninos enfermos.

En más de una ocasión adoptó y alimentó con sus croquetas a gatitos paridos o abandonados en la calle.
Un día la Nina y yo, lloramos en la ventana, un dolor que yo sólo presentí en sus ojos llorosos y su maullido entrecortado.

La Nina escuchaba a Aute con la fascinación del descanso frente a la bocina del estéreo, le gustaban las chuletas ahumadas, pero no el jamón de pavo, ni el tocino, la Nina bebía mucha agua.

La Nina me acompañó cada mañana en el patio trasero de la casa a fumar un cigarro y tomar café, se echaba junto a mi con las patitas al aire y me cerraba los ojos.
La Nina tocaba la puerta para ver si estábamos en casa.
No le gustaba estar encerrada en dentro de la casa, escuchaba la sed de los pájaros desde su trinchera-lavadora.

Le gustaba asustar al repartidor de gas, brincándole desde atrás del boyler.
Le daban miedo las escobas.

Extraño su voz surcando la noche, sus buenos días
extraño a mi entrañable Nina.

domingo, junio 7

Mis condolencias

Para mi entrañable gente de Hermosillo, Sonora, que en estos días vive una de las tristezas más grandes
El corazón se desgarra con el sólo hecho de imaginar el dolor de los otros.

viernes, mayo 1

harta
del infiernito instantáneo
que dasatan las uñas postizas

de la sangre artificial
del saludo hipócrita

harta
del manoseo cósmico
y la mirada enferma
quimera recién parida por gracia propia

dos caras
moneda y jabón
pala y rastrillo
infierno y paraíso

harta

jueves, marzo 26

Días como en esta semana, en que uno se levanta y recibe la muerte de un compositor, músico y poeta como Marcial Alejandro, el alma baja su balde al pozo y regresa rebosante de memorias, y el efecto es lacrimoso.
En 1983 compré el primer disco de Eugenia León, llamado Aquí, después de haberla visto cantar en el D.F.
Escuché por primera vez una composición de Marcial Alejandro,arena oscura hace 26 años, en ese disco de Eugenia León.
Con el Fandango aquí de Marcial Alejandro, interpretado por Eugenia León llegué aquí, a esta Ensenada tierra de mis padres,abuelos, tíos, primos...con el Fandango aquí, mi ciudad de adolescente, el Df, caía devastada por el terremoto del 85, yo aquí en la Ensenada, mis padres en el DF con algunos de mis hermanos...
El trago de mezcal y cerveza compartidos con Marcial Alejandro en Horas de Junio (Hermosillo,Sonora) su voz aguardientosa y el canto en el camión, rumbo a San Carlos. Las canciones que desde hace 26 años he escuchado se agolparon en mis ojos, esta mañana, y por eso este post Salud por Marcial Alejandro y sus canciones



Luz
Luz, a los poetas
para que no anden malgastando letras,
Luz es lo que falta
Aclarar la tinta que los mancha
escribir a oscuras como ciegos
cuando punza la verdad
escribir locuras con sosiego
simple la dificultad.

Luz en cada trazo
a quién llene de razón un cuadro
luz en cada grieta
a dónde eche un ojo la destreza
que al pintar la hondura
pinte el cielo
y si puede más allá
más allá, más allá

Luz a los guerreros
con inteligencia en los aceros
luz cuando se mueren
que a pesar de muertos
no se quiebren

luz dónde nos falte
al que tuerza fierros
y al que cante
luz que nunca sobre
para que apreciemos a la noche
para que apreciemos a la noche

que al llegar profunda
monte a pelo
pa´ que más profundidad...
Marcial Alejandro
Nacer a contraluz
a patadas y de mala gana.